
Un niño, pequeño
llora y llora,
su manita se entreabre
y balbucea su lengua.
Tiene sed,
pero no hay agua.
Tiene hambre
pero no hay siembra.
Nadie oye su gemido
su lamento a nadie llega.
No hacen eco de su grito
las montañas de su tierra.
Nos hemos quedado sordos.
Y el niño pequeño
tiembla.
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