
Era una mariposa que volaba
batiendo alas en pos del firmamento
jugando al viento, mecida y acunada
de la crisálida recién eclosionada
y ya curiosa veía y admiraba
todo aquello que antes
siempre se la negaba.
Más sin saber en donde y
como estaba solo recuerdos,
retazos de otra vida le rondaban.
Maravillada de tanto colorido
los rojos, amarillos, los naranjas
de tanto néctar que ahora recolectaba
y endulzaba su vida,
embriagada en este paraíso
siempre buscaba a
aquella diminuta tragadora
rodeada de esmeraldas,
de apetito voraz que se arrastraba
y que hilaba los sueños de su alma
sin saber que era ella transformada.